miércoles, 31 de diciembre de 2008

MENSAJE DE FIN DE AÑO DE PILAR SANCHEZ



Un año para la esperanza


Cuando el año está a punto de concluir, me gustaría compartir con vosotros y vosotras algunas reflexiones sobre lo que ha supuesto este 2008 para el partido que me honro representar en esta ciudad como Secretaria General.
Ha sido un año decisivo desde el punto de vista político, que se ha caracterizado primordialmente por las dos citas electorales que los socialistas hemos superado con notable éxito; aunque el año que ahora acaba también ha venido marcado por una crisis económica con un ámbito y una repercusión sin precedentes. El doble triunfo electoral del PSOE en los comicios generales y autonómicos del pasado 8 de marzo confirmó la solidez del proyecto socialista en Jerez, en Andalucía y en España.
En el plano local, los resultados consolidaron nuestra posición de liderazgo, con lo que tenemos razones sobradas para afianzar nuestro protagonismo y presentarnos ante la ciudadanía como el partido que se ha ganado la confianza de la gran mayoría de los jerezanos y jerezanas.
Precisamente, ese respaldo ciudadano es el principal estímulo para quienes ostentamos responsabilidades en los Gobiernos socialistas de España, de Andalucía y, por supuesto, de Jerez. Desde el punto de vista orgánico, el PSOE de Jerez se ha visto inmerso en un proceso de renovación, con la celebración de nuestro congreso local, que dio como resultado la elección de una amplia ejecutiva en la que están representadas todas las sensibilidades del partido. Cumplimos así con la tarea que teníamos encomendada como formación que sustenta el Gobierno municipal para presentarnos ante la ciudadanía como una fuerza política cohesionada y sólida; como una fuerza política cuyo principal cometido es reforzar el proyecto socialista en la ciudad haciendo partícipe del mismo a toda su militancia y abriendo el partido a la sociedad para que se haga eco de sus verdaderas preocupaciones e inquietudes. Esa renovación se vio afianzada a su vez con una importante representación de la Agrupación Local Socialista en los órganos del PSOE a nivel federal, regional y provincial. En esos procesos congresuales, los socialistas jerezanos hemos logrado el reconocimiento que merecíamos a la tarea desarrollada en nuestra ciudad y a nuestra contribución al conjunto de la provincia: de hecho, no sólo somos la agrupación más numerosa sino que hemos logrado dos triunfos electorales consecutivos en las municipales que son el principal aval de la posición de liderazgo de nuestro partido en la quinta ciudad de Andalucía. Contamos, por tanto, con todos los resortes necesarios para que nuestra labor como partido de Gobierno goce de la suficiente solvencia para afrontar con garantías los retos sociales y económicos que tenemos que asumir en beneficio de todos los jerezanos y jerezanas.
Y el principal e incuestionable reto que tenemos por delante es luchar con todas nuestras energías por paliar los efectos de la difícil situación económica que estamos atravesando a nivel global y que en nuestra ciudad ha tenido desgraciadamente sus repercusiones en el empleo.
Nuestro partido centra su estrategia política en combatir el desempleo; y lo haremos como los socialistas lo hacemos siempre: desde la colaboración institucional, desde el consenso con los agentes sociales y económicos, y buscando el apoyo de aquellas fuerzas políticas que estén dispuestas a anteponer el interés general al puramente partidista. Nuestros compañeros y compañeras socialistas del Gobierno de España y de la Junta de Andalucía ya han puesto en marcha ambiciosos planes de actuación para que los municipios actúen como agentes dinamizadores de la economía y del empleo.
Ello va a permitir que en esta ciudad se creen unos dos mil empleos en un breve plazo de tiempo. Estas ayudas servirán, sin duda alguna, para reactivar nuestro sistema productivo en los próximos meses. Y, si tenemos en cuenta que a esos instrumentos dinamizadores se unirán las acciones planificadas en esa misma dirección desde el Gobierno local, no parece descabellado pensar que Jerez está en condiciones de afrontar el año 2009 con el optimismo y el convencimiento de que podremos solventar la compleja situación que estamos viviendo. Porque los socialistas jerezanos, a través del Gobierno de la ciudad, también estamos sabiendo responder a esta etapa de incertidumbre económica.
Y lo estamos haciendo con todos los medios de que disponemos dentro de nuestras competencias como Administración Local: poniendo en marcha un Plan de Medidas Económicas y sacando a luz proyectos que permitirán reactivar la economía y el empleo; con el desarrollo del nuevo Plan General de Ordenación Urbanística; con el Plan Local de la Vivienda; con la constante mejora de las infraestructuras que refuerce la centralidad de nuestra ciudad; con la diversificación económica con proyectos de gran calado como la construcción de Ikea y el gran centro logístico del que irá acompañada, el Parque Tecnológico Agroindustrial o el Polo Aeronáutico; y todo ello sin obviar todas las actuaciones contempladas en el plano social y cultural que van a servir para aprovechar al máximo nuestras tradiciones más arraigadas como un factor de desarrollo económico y de creación de empleo, con proyectos como la celebración en 2013 del Año Internacional del Flamenco y la propia Ciudad del Flamenco.
Se han sentado las bases para que Jerez despegue de esta complicada situación económica en las mejores condiciones posibles, para no desandar el camino que hemos recorrido y para conseguir así las más altas cotas de bienestar. Y lo hemos hecho porque se lo debemos a los jerezanos y a las jerezanas. Los socialistas y las socialistas creemos en los ciudadanos y ciudadanas.
Creemos en Jerez y vamos a emplear todas nuestras energías en conseguir lo mejor para esta gran ciudad; porque se lo merece. Mi compromiso, y el compromiso de mi partido, es con Jerez y con todos los jerezanos y jerezanas, por lo que no me van a flaquear las fuerzas en defender los intereses de mi ciudad. Espero que me acompañéis en esta ardua tarea para que en el año nuevo que estamos a punto de estrenar se hagan realidad mis mejores deseos de prosperidad para esta ciudad. Unos deseos que, me consta, son también los vuestros.

FELIZ AÑO NUEVO


lunes, 29 de diciembre de 2008

LAS NACIONES UNIDAS CLAMAN A LOS DIOSES DEL OLIMPO


Ban Ki-moon condena "el exceso de fuerza" israelí en Gaza


Hasan Nasralá suma a Hezbolá a la Intifada en la Franja.- George W. Bush pide a Hamás dejar de lanzar "proyectiles a Israel"
AGENCIAS - Beirut-Crawford

El secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha ofrecido una conferencia de prensa extraordinaria para condenar la violencia del ejército israelí en Gaza, que ha dejado hasta la fecha cerca de 330 muertos, al menos 57 de ellos civiles, y decenas de heridos. "Reconozco el derecho a la existencia de Israel, pero condeno su exceso de fuerza en la Franja", ha señalado Ban a los periodistas.

El diplomático ha exigido a ambas partes un "cese el fuego inmediato" y ha pedido a Tel Aviv dejar de bombardear la zona. Ha asegurado también que la ONU ya desarrolla una "observación estricta" de la situación humanitaria en el territorio y ha afirmado sentirse preocupado por los niños palestinos ya que son "más de la mitad de la población".


"La comunidad internacional no ha hecho lo suficiente", ha señalado el secretario general. "He hablado con líderes regionales -incluyendo al primer ministro Olmert, Mahmud Abbas, Mubarak- sobre la necesidad de hacer retornar la calma". No obstante Ban ha subrayado la necesidad de un cese al fuego para reanudar la asistencia humanitaria a la población palestina. "Espero que todas las partes escuchen. Israel debe mantener abiertos los cruces de fronteras para que pueda entrar la ayuda, y me han garantizado que así lo harán", ha concluido.


Hezbolá se suma a la Intifada


El jefe del grupo chiita libanés Hezbolá, Hasan Nasralá, ha hecho hoy un llamamiento para una nuevo levantamiento palestino en contra de Israel. "Llamo a una tercera Intifada en Palestina y en todos los Estados árabes ya que el objetivo [de la agresión israelí] es la resistencia y las aspiraciones palestinas", ha dicho el carismático líder en una grabación difundida a miles de simpatizantes en un estadio en Beirut. Nasralá ha asegurado que abandonar a los palestinos de esa Franja de territorio sería como "participar en el crimen, en las matanzas y en la traición".


Miles de jordanos también han salido a las calles por tercer día consecutivo, para condenar la operación israelí, iniciada el sábado contra la franja palestina. Una de las protestas fue convocada por los partidos opositores y los sindicatos de comercio delante de la sede del Consejo de Ministros en Amán. Los manifestantes instaron al Gobierno jordano que suspenda el acuerdo de paz que firmó Jordania con Israel en 1994 y se expulse al embajador hebreo en este país árabe.


Desde su retiro navideño en su rancho de Crawford (Texas), el presidente George W. Bush ha pedido Hamás que deje "de lanzar proyectiles por Israel" y respete el alto el fuego que estuvo vigente en los meses pasados. "Israel va en busca de los terroristas que están disparando cohetes y fuego de mortero al país. [El Gobierno israelí] está siguiendo los pasos que creen necesarios para lidiar con la amenaza terrorista", ha señalado el portavoz de la Casa Blanca, Gordon Johndroe.


El portavoz ha señalado que el Presidente Bush ha hablado vía telefónica con el Rey de Jordania, Abdalá II, para discutir el complejo estado de la región. El Rey ha pedido al mandatario estadounidense tomar "medidas efectivas" para que Israel finalice los bombardeos.

MUERTE EN PALESTINA


Por su interés reproduzco la tribuna de opinión de JOSE MARIA RIDAO, magnífica por cierto, sobre el conflicto Palestino-Israelí publicada hoy en EL PAIS. Lean con atención,,,,


La represalia del 'Sabath'


El aplastante poderío israelí no consigue traducirse en mayor seguridad, al contrario; acciones de represalia como la de Gaza minan la única seguridad posible, la de un Israel en paz y reconocido por sus vecinos.


JOSÉ MARÍA RIDAO 29/12/2008

Israel no es más fuerte después del ataque masivo contra Gaza, como tampoco lo fue después de la incursión contra Hezbolá en 2006. Ni entonces ni ahora era su fuerza, la mayor de toda la región y una de las más poderosas del mundo, lo que estaba en juego; era otra cosa: la cada vez más irresoluble contradicción por la que toda la fuerza de Israel, todo su aplastante poderío, ha dejado de traducirse en seguridad.


Los tres centenares de muertos palestinos que provocaron los ataques desde el 27 de diciembre, día de Sabath, no han hecho más que acentuar esa contradicción, y ahora Israel tendrá que hacer frente a las consecuencias. No en el terreno de la fuerza, en el que siempre saldrá ganando en el futuro previsible, sino en el terreno de la seguridad, que es el que está minando con acciones como ésta. Porque, como bien saben los más veteranos estrategas del conflicto, la seguridad de Israel no consiste sólo en impedir que los milicianos de Hamás u otra organización lancen misiles contra su territorio, sino también en mantener viva la esperanza de que sea alguna vez un Estado en paz con sus vecinos. Es esa esperanza la que ha recibido un nuevo golpe, que puede ser mortal en función de cómo actúe el próximo Gobierno de Tel Aviv y de cómo reaccionen otras potencias regionales, con Irán a la cabeza.

Lejos del escenario de la tragedia, no tardará en desencadenarse la controversia acerca de quién empezó este nuevo arrebato de locura, alentada por quienes la contemplamos, desde el sosiego de un escritorio y una página en blanco, o desde el ponderado susurro de las cancillerías. Los partidarios de un contendiente señalarán acusadoramente al contrario, y los de éste no se privarán de hacer el gesto opuesto, sólo para regresar sin fin al punto de partida mientras crece la cosecha de cadáveres. Pero una controversia así es exactamente la que nadie que desee la paz, que se resista a justificar un espectáculo de muerte como un mal merecido, debería alentar. Israel y Palestina no son un aséptico laboratorio donde se ponen a prueba nuestras preferencias intelectuales o nuestros juegos políticos, sino un territorio anegado de sangre que clama desde hace más de medio siglo por la reafirmación de nuestros principios y por la adopción de políticas que no los ignoren ni los contradigan, reduciéndonos a cínicos proveedores de excepciones o de excusas.


Hace días trascendió la noticia de que el Gobierno israelí había emprendido una ofensiva diplomática dirigida a recabar apoyos internacionales para el ataque que ha llevado a cabo. Como Estado soberano que es, Israel estaba en condiciones de tomar a solas la decisión. Y es de esperar que, en efecto, haya sido a solas como la ha tomado, sin una luz verde expresa ni tampoco una indiferencia garantizada por los Gobiernos con los que haya entrado en conversaciones. La legítima defensa no ampara los actos de represalia, que es lo que Israel ha perpetrado en Gaza. No sólo con este ataque, el más mortífero en varias décadas, sino también con el bloqueo al que ha sometido a la población civil palestina durante interminables meses de colapso económico y hambruna, levantado por razones tácticas en vísperas de la incursión. La persistencia del bloqueo es la prueba de que la desconexión de Gaza, según la expresión acuñada por Sharon, no era lo mismo que el final de la ocupación, que dura desde 1967 aunque haya cambiado la manera de gestionarla. Si lo que Israel pretendía con el embargo era mermar el respaldo a Hamás, lo que ha conseguido es, por el contrario, proyectar sobre el futuro una sombra que tarde o temprano le pasará factura y nos la pasará a todos: ha entregado una causa justa a una organización de ideología totalitaria. Y la represalia del Sabath no ha hecho más que corroborar esa entrega, no ha hecho más que confirmar el argumento de fondo que invoca Hamás: Israel no busca su seguridad desde la justicia y, por tanto, ha convertido su seguridad y la justicia en objetivos incompatibles. El resto del mundo, sigue diciendo Hamás, tendrá ahora que elegir.


Los expertos han repetido durante años que no habría paz en Oriente Próximo mientras no se alcanzase un arreglo en el conflicto entre palestinos e israelíes. La invasión de Irak y la carrera nuclear que ha desencadenado, y que es el nuevo escenario donde se jugarán la paz y la seguridad mundiales, han convertido esa opinión en una frase vacía. Por desgracia, la región alcanzará la paz o se sumirá en el conflicto con independencia de la suerte que corran los palestinos. Los actuales dirigentes israelíes parecen suponer que esta coyuntura les concede carta blanca para actuar en los territorios, particularmente en Gaza, y de ahí que las primeras escaramuzas electorales entre Tzipi Livni y Benjamín Netanyahu, los candidatos con más posibilidades en febrero, se hayan limitado a rivalizar en dureza, por no decir en brutalidad. Ni ellos ni Ehud Barak, superviviente de un Partido Laborista irrelevante, han sido capaces de intuir las posibilidades que una situación como la actual ofrecía para un Israel comprometido con la paz. Un acuerdo con los palestinos hubiera privado de un campo de operaciones a Irán, que sigue asentando su liderazgo en la explotación a su favor de los numerosos focos de tensión regionales. Tal vez sea una estrategia demasiado sutil para una clase política que, como la israelí de estos días, no rechaza convertir en simple baza electoral el envío de cazabombarderos contra una población exhausta.


Por descontado, la pregunta más relevante sigue siendo la de siempre: cómo salir de aquí, cómo detener esta nueva escalada en la que, violando el mismo principio que obliga al respeto de los civiles, Israel ha provocado en apenas unas horas más de doscientos muertos y de ochocientos heridos, y Hamás, por su parte, cinco víctimas, una de ellas mortal. Pero nadie ignora a estas alturas lo que exige la solución. Nadie ignora que no la habrá mientras persista la ocupación ni mientras la legalidad internacional, desde las Resoluciones de Naciones Unidas a las Convenciones de Ginebra, no sea respetada por todos los contendientes, sea cual sea su potencia de fuego. Nadie ignora que será inviable mientras Israel y la comunidad internacional sigan ahondando con sus políticas la segunda partición de Palestina, que ha dejado Cisjordania en manos de Fatah y Gaza en las de Hamás. Nadie ignora que se retrasará tanto como los actores internacionales del conflicto que permanecen entre bambalinas, enredados en sus cálculos geoestratégicos, no tuerzan definitivamente el gesto ante quienes ocupan el primer plano del terrorífico escenario. Entonces, ¿para qué repetirlo? Cada vez que ha fracasado uno de los innumerables planes de paz, Israel se ha aproximado un paso más a la disyuntiva radical que, hasta la Guerra de los Seis Días, sus gobernantes trataron de mantener a distancia. ¿Cómo cuenta compatibilizar su ambición por los territorios que ocupó y su rechazo hacia los palestinos que los habitan? Cualquier arreglo hubiera detenido la cuenta atrás hacia la sima que encarna este interrogante, de la que Israel sólo podrá salir, bien renunciando a ser un Estado honorable que concede el mismo valor a cualquier vida humana, incluidas las de sus enemigos, bien aceptando que el núcleo de su utopía, la construcción de un Estado sólo para judíos en una tierra previamente habitada, se ha revelado inviable.


No se trata de un dilema nuevo, sino de un dilema que, tras permanecer varias décadas ignorado, está emergiendo de manera imparable a la superficie. De la Guerra de los Seis Días, tras la que Israel ocupó Cisjordania y Gaza, se conocen sobre todo los nombres de los generales que propiciaron la victoria. Paradójicamente, el del primer ministro laborista que decidió y dirigió las operaciones cayó en un relativo olvido. Pero fue él, precisamente él, Levi Eskhol, quien trató de atemperar el entusiasmo de un eufórico Ariel Sharon diciendo "esta victoria militar no arregla nada, los árabes seguirán estando ahí". Y ahí siguen estando cuarenta y un años después, con más frustración y más muertos, a la espera de que Israel decida, no sobre su suerte colectiva, sino sobre el tipo de Estado que quiere ser. Eskhol parecía tener clara la respuesta cuando, nada más iniciarse la guerra, anotó: "Aunque conquistemos la Ciudad Vieja y Cisjordania, al final tendremos que abandonarlas". Tal vez por eso sean pocos quienes, dentro y fuera de Israel, todavía lo recuerdan.

POR LA PAZ EN PALESTINA,,,,


domingo, 28 de diciembre de 2008

ISRAEL ATACA DE NUEVO A PALESTINA


Casi trescientos muertos ha provocado, hasta ahora, el nuevo ataque israelí en Gaza. Esta tierra está maldita, nadie es capaz de aplacar la ira, nadie para esta guerra eterna. El gráfico lo dice todo de la evolución de este conflicto.


La región de Palestina fue parte del Imperio Otomano hasta la I Guerra Mundial. En 1916, durante la Gran Guerra, Gran Bretaña conquistó la región. Al finalizar la guerra (1918), Francia e Inglaterra crearon las actuales fronteras de Siria, Líbano e Iraq sobre el territorio que había administrado el Imperio Otomano. En la zona que quedó sin asignar, la Sociedad de Naciones creó el Mandato Británico de Palestina, hasta 1948, fecha en que la ONU acordó el reparto del Mandato Británico en dos Estados, uno judío y otro árabe, aproximadamente iguales en extensión. Tras la retirada británica, los judíos proclamaron la independencia del Estado de Israel en mayo de 1948, mientras que los árabes, que por entonces no aspiraban a tener un estado propio, no aceptaron el reparto y declararon la guerra dos días después de la proclamación de la independencia del Estado judío. La guerra árabe-israelí, la primera de una serie, culminó en un armisticio en 1949, que tuvo como consecuencia la ampliación del territorio de Israel y de Transjordania (que se anexionó Cisjordania). Egipto por su parte se quedó con la Franja de Gaza.


Fue el nacimiento de la OLP el que desembocó en la reivindicación de una Nación Palestina soberana (en 1956, Ahmed Chuqueiri, futuro presidente de la OLP, afirmaba «que Palestina no es más que Siria del sur».


En 1967, Israel lanzó un ataque preventivo contra Egipto, Siria y Jordania (quienes desde hacía un tiempo realizaban movimientos de tropas al otro lado de la frontera con Israel) lo que dio lugar a la Guerra de los Seis Días. El resultado de dicha guerra fue que Israel tomó el control de Cisjordania y Gaza, conquistó los Altos del Golán, la península del Sinaí y se anexionó Jerusalén Este (incluida la Ciudad Vieja). Israel devolvió el Sinaí a Egipto tras los acuerdos de Camp David y se retiró unilateralmente de la Franja de Gaza en el verano de 2005.


A raíz de los Acuerdos de Oslo, en los Territorios Palestinos de Gaza y Cisjordania se estableció la Autoridad Nacional Palestina, una Administración autónoma palestina reconocida internacionalmente y que tiene el mandato de sentar las bases del futuro Estado Palestino. El Gobierno de Israel está construyendo una barrera física, alegando motivos de seguridad, y cuyo trazado ha sufrido varias denuncias ante el Tribunal Internacional de La Haya, mientras que el Tribunal Supremo de Israel ha anulado diversas ampliaciones e introducido cambios en su trazado. La mayoría de las colonias y asentamientos judíos quedan de lado israelí del muro, lo que conduce a un trazado complicado con numerosos requiebros; como consecuencia el territorio palestino queda fragmentado y con numerosos controles israelíes entre las diversas secciones palestinas.

viernes, 26 de diciembre de 2008

CARTA Y FOTO CON LOS REYES MAGOS

Si te has portado bien este año, los Reyes Magos te traerán muchos regalos, si no has sido bueno, te traerán mucho carbón,,,,en estos enlaces puedes hacerte una bonita foto con los Reyes Magos (pulsa sobre la imágen)






Y si quieres enviarles una carta a los Reyes Magos, pulsa sobre la siguiente imágen